Sosiego, Sakînah, en el islam

Autor del artículo: Dr Mohamed Chtatou

Fecha de publicación del artículo: 16/11/2021

Año de la publicación: 2021

El sosiego es el carácter, o el estado, de lo que está tranquilo, sereno, sin ansiedad, sin angustia. La palabra tranquilidad aparece en muchos textos, desde escritos religiosos -donde el término se refiere a la tranquilidad del cuerpo, pensamiento y conciencia en el camino hacia la Liberación-, hasta una variedad de documentos en los que la noción está directamente relacionada con el compromiso con el entorno natural.

Estar psicológicamente en un entorno tranquilo o restaurador permite a los individuos tomarse un descanso de los períodos de atención sostenida que caracterizan la vida moderna. En el desarrollo de su Teoría de la restauración de la atención (ART), Kaplan y Kaplan proponen que la recuperación de la sobrecarga cognitiva puede lograrse de forma más eficaz volviendo a un entorno natural y enriquecedor que elimine las distracciones diarias y permita a la imaginación vagar. Esto permite a los individuos volver a conectar con su entorno. La teoría se basa en el principio de que el número de reflexiones posibles depende del tipo de compromiso cognitivo en un entorno. Tal es el caso, por ejemplo, del atractivo de un entorno.

Un entorno poco atractivo genera el suficiente interés para atraer la atención de un individuo, pero no tanta como para interferir en su capacidad de pensar. En este sentido, la fascinación suave, acuñada por Herzog y Pheasant como un término correcto para describir la tranquilidad, proporciona un nivel satisfactorio de retroalimentación sensorial que no implica más esfuerzo que el de salir de un entorno mental desordenado.

¿Qué significa sakînah?

Sakînah سكينة es un término árabe de gran riqueza semántica, que puede traducirse por: paz interior, quietud, serenidad, tranquilidad y descanso. Designa así un estado interno del ser caracterizado por una gran paz, una tranquilidad absoluta, una sensación de seguridad interior, etc.

Sakînah, discurso universal

Sakînah es un ideal universal y objeto de la búsqueda interior de los hombres en muy diversas culturas desde los orígenes de la Historia. En la filosofía griega presocrática, sakînah toma la forma de ataraxia, palabra que proviene del griego ataraksia, ausencia de desorden. La ataraxia define una quietud absoluta del alma, concebida en el epicureísmo y el estoicismo como el principio de la felicidad. Sakînah es también un ideal ecuménico, compartido por los tres monoteísmos, el término árabe tiene la misma relación semántica con el hebreo shkhinâ y el arameo (lengua de Jesús) shkhîntâ.

Sakînah y su semántica

El término sakînah procede de la raíz s-k-n, que tiene dos nociones principales

  • La de quietud, inmovilidad o descanso. El Sagrado Corán* dice:

“Él hace romper el día, y ha hecho de la noche reposo, y del sol y de la luna dos cómputos.
Ese es el decreto del Irresistible, el Conocedor.” (Corán, 6:96)

فَالِقُ الۡاِصۡبَاحِ​ۚ وَ جَعَلَ الَّيۡلَ سَكَنًا وَّالشَّمۡسَ وَالۡقَمَرَ حُسۡبَانًا​ ؕ ذٰلِكَ تَقۡدِيۡرُ الۡعَزِيۡزِ الۡعَلِيۡمِ

Encontramos esta noción en el término sukûn, silencio, que en lengua árabe designa también el signo en forma de círculo que sobrepasa ciertas letras para indicar la suspensión de la pronunciación, su cierre. Como símbolo universal, el círculo representa el descanso de la lengua, un silencio más allá del lenguaje, pero un más allá que sin embargo surge después del habla, es decir, no se concibe sin ella. ¡Ningún descanso del alma puede superar los males sin palabras, parece sugerir la lengua árabe desde el principio!

  • El de morada, instalación o residencia:

Así, al verbo sakana, él habitó, se vincula la palabra maskan que designa precisamente lo que en francés se llama «la demeure», en el doble sentido de “morada” como domicilio, pero también de «lo que permanece» en esta morada, es decir lo que permanece estable, fijo, inmóvil: el descanso, la calma. Maskan es, pues, la casa como «remanso de paz», como «lugar de descanso», donde uno puede sentirse protegido del movimiento y de las sacudidas del mundo. Como conclusión de esta investigación etimológica podemos deducir metafóricamente que la sakînah es el estado del alma que, tras la agitación diurna, encuentra su refugio interior para saborear la sakînah del «sukûn al-layl«, literalmente el «descanso» del «silencio de la noche».

La Ley, refugio de la sakînah social

Mezquita de Uqba, Túnez. Foto: Dennis Jarvis

Si la «quietud» del alma requiere una «morada» que la cobije, es porque este estado del ser no viene dado desde el principio: se adquiere, incluso se conquista, precisamente a través de la construcción de este lugar de reposo. Las tres religiones monoteístas simbolizan este remanso de paz con el “Arca de la Alianza”, un cofre de madera de acacia recubierto de oro que contiene las Tablas de la Ley de Moisés. El Corán evoca el episodio en que los israelitas encontraron esta arca que les había sido arrebatada:

“Su profeta les dijo: La señal de su soberanía, será que os traerá el Arca*, llevada por los ángeles, en la que hay sosiego procedente de vuestro Señor y también una reliquia de la familia de Musa y Harún. Realmente, ahí tenéis un signo si sois creyentes.” (Corán, 2:248)

وَقَالَ لَهُمْ نَبِيُّهُمْ إِنَّ آيَةَ مُلْكِهِ أَن يَأْتِيَكُمُ التَّابُوتُ فِيهِ سَكِينَةٌ مِّن رَّبِّكُمْ وَبَقِيَّةٌ مِّمَّا تَرَكَ آلُ مُوسَىٰ وَآلُ هَارُونَ تَحْمِلُهُ الْمَلَائِكَةُ إِنَّ فِي ذَٰلِكَ لَآيَةً لَّكُمْ إِن كُنتُم مُّؤْمِنِين

En cuanto a la Biblia, habla de la “gloria de Jehová”, es decir, la “presencia de Dios” depositada en el Arca de la Alianza (Éxodo, 40, 34-35). Se trata de una noción que será retomada posteriormente en la Tradición judía bajo el término hebreo shkhinâ, ausente en la Biblia. La “gloria” de Dios también se menciona con un significado similar en el Evangelio (Mateo 17, 5; Lucas 2, 9; Juan 1, 14). La historia del «Arca de la Alianza», compartida por judíos, cristianos y musulmanes, es una enseñanza sobre la posibilidad de los hombres de vivir juntos en sakînah, en paz, ya que son «aliados» entre sí al tener como referencia una misma Ley, el tesoro del vínculo social que guardan preciosamente en el cofre de oro. Es por ello que no es de extrañar que la sakînah se encuentre en otro episodio coránico de la alianza, el llamado “Pacto de Alianza”, que los seguidores del Profeta, de camino a La Meca, concluyeron con él bajo un árbol durante el famoso encuentro de Hudaybiyya en el año 6/628:

“Realmente Allah quedó complacido con los creyentes cuando te juraron fidelidad bajo el árbol y supo lo que había en sus corazones e hizo descender sobre ellos el sosiego y los recompensó con una victoria cercana” (Corán, 48:18)

لَّقَدْ رَضِيَ اللَّهُ عَنِ الْمُؤْمِنِينَ إِذْ يُبَايِعُونَكَ تَحْتَ الشَّجَرَةِ فَعَلِمَ مَا فِي قُلُوبِهِمْ فَأَنزَلَ السَّكِينَةَ عَلَيْهِمْ وَأَثَابَهُمْ فَتْحًا قَرِيبً

El corazón, refugio de la sakînah interior

En este último verso aparece un nuevo «lugar de reposo», más interno, en el que se aloja la sakînah: el «corazón», que se encuentra en varios otros versos del Corán. Por ejemplo, en el verso 48:4:

“Él es Quien hizo descender el sosiego a los corazones de los creyentes para afianzar su creencia.”

هُوَ ٱلَّذِىٓ أَنزَلَ ٱلسَّكِينَةَ فِى قُلُوبِ ٱلۡمُؤۡمِنِينَ

El «corazón» es, pues, para el hombre, lo que el «Arca de la Alianza» (es decir, la Ley) es para la sociedad: tanto el corazón como la Ley constituyen un maskan, una «morada», en beneficio de la sakînah, es decir, la paz social y la paz interior, respectivamente.

La sakînah, o el consuelo tras el esfuerzo

Sin embargo, la paz del corazón no se adquiere sin dolor. Cabe señalar que, paradójicamente, la sakînah del corazón es a menudo mencionada en el Corán en un contexto de guerra o conflicto, un conflicto contra los habitantes de La Meca durante el encuentro de Hudaybiyyah (Corán, 48:18) o durante la batalla de Hunayn (Corán, 9:26). La sakînah es vista como una ayuda divina que Dios “hace descender” sobre los “corazones” del Profeta y sus compañeros para conducirlos a la “victoria”. En varias ocasiones, sin embargo, esta ayuda aparece de forma muy particular, mediante el envío, no de guerreros humanos, sino de «ejércitos invisibles», como cuando el Profeta, huyendo de La Meca, se refugia con Abû Bakr en una cueva:

“Si vosotros no le ayudáis, ya le ayudó Allah cuando le habían echado los que no creían y había otro con él. Y estando ambos en la cueva, le dijo a su compañero: No te entristezcas porque en verdad Allah está con nosotros. Allah hizo descender sobre él Su sosiego, le ayudó con ejércitos que no veíais e hizo que la palabra de los que se negaban a creer fuera la más baja; puesto que la palabra de Allah es la más alta. Allah es Irresistible y Sabio.” (Corán, 9:40)

إِلَّا تَنصُرُوهُ فَقَدْ نَصَرَهُ اللَّهُ إِذْ أَخْرَجَهُ الَّذِينَ كَفَرُوا ثَانِيَ اثْنَيْنِ إِذْ هُمَا فِي الْغَارِ إِذْ يَقُولُ لِصَاحِبِهِ لَا تَحْزَنْ إِنَّ اللَّهَ مَعَنَا فَأَنزَلَ اللَّهُ سَكِينَتَهُ عَلَيْهِ وَأَيَّدَهُ بِجُنُودٍ لَّمْ تَرَوْهَا وَجَعَلَ كَلِمَةَ الَّذِينَ كَفَرُوا السُّفْلَىٰ وَكَلِمَةُ اللَّهِ هِيَ الْعُلْيَا وَاللَّهُ عَزِيزٌ حَكِيم

¿Qué significado se puede dar a estos «ejércitos invisibles» que siga siendo relevante hoy en día? Lejos de llamar a la violencia, enseñan que la verdadera batalla no es contra un enemigo externo sino contra uno interno. Esto se debe a que un ejército humano, incluso uno tan poderoso como el del Profeta en el año 8 de la hégira (año 630 del calendario litúrgico), nunca proporciona la sakînah del corazón.

“Allah os ha ayudado en numerosas ocasiones.
Y en el día de Hunayn, cuando os asombraba vuestro gran número y sin embargo no os sirvió de nada.
La tierra, a pesar de su amplitud, se os hizo estrecha y luego, dando la espalda, os volvisteis.”

لَـقَدۡ نَصَرَكُمُ اللّٰهُ فِىۡ مَوَاطِنَ كَثِيۡرَةٍ​ ۙ وَّيَوۡمَ حُنَيۡنٍ​ ۙ اِذۡ اَعۡجَبَـتۡكُمۡ كَثۡرَتُكُمۡ فَلَمۡ تُغۡنِ عَنۡكُمۡ شَيۡـئًـا وَّضَاقَتۡ عَلَيۡكُمُ الۡاَرۡضُ بِمَا رَحُبَتۡ ثُمَّ وَلَّـيۡتُمۡ مُّدۡبِرِيۡنَ​ۚ‏

“Y Allah hizo bajar Su sosiego sobre Su mensajero y los creyentes e hizo bajar ejércitos que no veíais; y así castigó a los que no creían.
Esa es la recompensa de los incrédulos.”

ثُمَّ اَنۡزَلَ اللّٰهُ سَكِيۡنَـتَهٗ عَلٰى رَسُوۡلِهٖ وَعَلَى الۡمُؤۡمِنِيۡنَ وَاَنۡزَلَ جُنُوۡدًا لَّمۡ تَرَوۡهَا​ ۚ وَعَذَّبَ الَّذِيۡنَ كَفَرُوۡا​ ؕ وَذٰ لِكَ جَزَآءُ الۡـكٰفِرِيۡنَ

La Palabra deja claro aquí que la tierra amplia y sus conflictos bélicos son una morada demasiado estrecha, y por tanto inapropiada, para esperar encontrar «refugio» para la «tranquilidad». Por eso, el carácter «invisible» de estos ejércitos, que descienden sobre los «corazones» de los fieles, ha llevado a los místicos del islam a dar un sentido espiritual a la sakînah, interpretándola como la «Gran Paz», una profunda tranquilidad divina que llega a habitar el corazón del creyente. «Es la seguridad que siente el corazón cuando recibe en él la palabra de Dios», dice el sufí Tirmidhi. Recordaremos así que, conforme al célebre hadiz profético, la verdadera yihad es la «Gran Yihad», es decir, el «esfuerzo sobre uno mismo». Hay que recordar, pues, que la paz del corazón no se da de golpe, se adquiere, e incluso se conquista. Supone una lucha, no contra los demás, ni siquiera contra uno mismo, sino dentro de uno mismo: el descanso nocturno supone el trabajo del día, la paz del alma requiere la superación de los conflictos interiores. En otras palabras, la tranquilidad viene después del esfuerzo.

Mezquita de Córdoba. Foto: Paul VanDerWerf.

Tipos de tranquilidad en el Corán

La preocupación es uno de los mayores problemas de nuestro tiempo, y puesto que la mente humana sólo encuentra la verdadera paz cuando está en relación con su Creador, es necesario buscar una solución divina para conseguirla. Al estudiar el Corán, observamos que Allah ha clasificado la “tranquilidad” en cinco tipos: La que se da con la noche, la que se da entre los cónyuges, la que se da con la oración del Profeta, la tranquilidad otorgada por los símbolos, y finalmente La tranquilidad absoluta.

  1. La tranquilidad del cuerpo

La primera etapa de la tranquilidad es la del cuerpo. Uno de los medios que inmovilizan el cuerpo y también la mente es el sueño. Así, el Creador de los universos nos informa de que creó la noche para que los hombres puedan beneficiarse del descanso. Hizo de la noche una fase de descanso; y del sol y la luna una forma de medición del tiempo. Este es el orden concebido por el Poderoso y el Omnisciente.

“Él hace romper el día, y ha hecho de la noche reposo, y del sol y de la luna dos cómputos. Ese es el decreto del Irresistible, el Conocedor.” (Corán, 6:96)

فَالِقُ ٱلْإِصْبَاحِ وَجَعَلَ ٱلَّیْلَ سَکَنًا وَٱلشَّمْسَ وَٱلْقَمَرَ حُسْبَانًا ذَٰلِکَ تَقْدِیرُ ٱلْعَزِیزِ ٱلْعَلِیمِ

En este noble verso, Dios se presenta como el “Irresistible» y el “Conocedor», lo que determina la función de todo lo que ha creado, y nos confirma que ha hecho la noche para que Sus criaturas se calmen y descansen.

  1. La tranquilidad sentimental

La segunda clase de tranquilidad es la del sentimiento, cuando un hombre y una mujer tienen una relación se tranquilizan emocionalmente y también físicamente. El Creador afirma, claramente, que creó a los esposos y esposas para que vivieran en tranquilidad:

“Y parte de Sus signos es que os creó esposas sacadas de vosotros mismos para que encontrarais sosiego en ellas y puso entre vosotros amor y misericordia; realmente en eso hay signos para gente que reflexiona.” (Corán, 30:21)

وَمِنۡ اٰيٰتِهٖۤ اَنۡ خَلَقَ لَكُمۡ مِّنۡ اَنۡفُسِكُمۡ اَزۡوَاجًا لِّتَسۡكُنُوۡۤا اِلَيۡهَا وَجَعَلَ بَيۡنَكُمۡ مَّوَدَّةً وَّرَحۡمَةً  ؕ اِنَّ فِىۡ ذٰ لِكَ لَاٰيٰتٍ لِّقَوۡمٍ يَّتَفَكَّرُوۡنَ‏

Al principio de esta aleya sagrada, Allah enumera uno de Sus Signos (la creación de los cónyuges) y luego insiste en que creó el amor y la misericordia entre los cónyuges para que se tranquilizasen. Al final de la aleya, invita a reflexionar más sobre Sus Signos.

  1. Tranquilidad interior

Es evidente que la oración del hombre perfecto produce varios efectos valiosos. Uno de estos resultados es deshacerse de los sentimientos que son incompatibles con el espíritu humano y tan pronto como desaparecen, son reemplazados por las emociones interiores positivas. Según el Sagrado Corán, la oración del Profeta (saws) trae tranquilidad a su pueblo.

“Exígeles que den dádivas de sus riquezas y con ellos los limpiarás y los purificarás. Y pide por ellos, pues realmente tus oraciones son para ellos una garantía.
Y Allah es Quien oye y Quien sabe.” (Corán, 9:103)

خُذْ مِنْ أَمْوَالِهِمْ صَدَقَةً تُطَهِّرُهُمْ وَتُزَكِّيهِم بِهَا وَصَلِّ عَلَيْهِمْ إِنَّ صَلَاتَكَ سَكَنٌ لَّهُمْ وَاللَّهُ سَمِيعٌ عَلِيم

En la aleya mencionada, Dios dice que escucha la voz de la oración de Su Profeta y que lo sabe todo. Por lo tanto, los efectos de la oración del Profeta provienen de Allah y, para adquirirlos, hay que recurrir al Profeta.

Kaaba. Foto: Marviikand.
  1. Los símbolos de la tranquilidad

El pueblo de Israel pidió a su profeta Samuel que les revelara un signo que demostrara que el reino de Saúl es un designio de Dios. En respuesta a esta petición, les presentó un ataúd que contenía tranquilidad. Su profeta les dijo: » La señal de su soberanía, será que os traerá el Arca, llevada por los ángeles, en la que hay sosiego procedente de vuestro Señor»

“Su profeta les dijo: La señal de su soberanía, será que os traerá el Arca, llevada por los ángeles, en la que hay sosiego procedente de vuestro Señor y también una reliquia de la familia de Musa y Harún.
Realmente, ahí tenéis un signo si sois creyentes.” (Corán, 2:248)

وَقَالَ لَهُمۡ نَبِيُّهُمۡ اِنَّ اٰيَةَ مُلۡکِهٖۤ اَنۡ يَّاۡتِيَکُمُ التَّابُوۡتُ فِيۡهِ سَکِيۡنَةٌ مِّنۡ رَّبِّکُمۡ وَبَقِيَّةٌ مِّمَّا تَرَكَ اٰلُ مُوۡسٰى وَاٰلُ هٰرُوۡنَ تَحۡمِلُهُ الۡمَلٰٓـئِكَةُ​ ؕ اِنَّ فِىۡ ذٰلِكَ لَاٰيَةً لَّـکُمۡ اِنۡ كُنۡتُمۡ مُّؤۡمِنِيۡنَ

Según este noble verso, los objetos relacionados con las personas elevadas, como los profetas, son sagrados y aportan tranquilidad. Es por ello que los musulmanes consideran todo lo que pertenece al Santo Profeta y a su familia como objetos sagrados.

  1. La tranquilidad perfecta

La tranquilidad tiene diferentes niveles, pero la mejor y más completa es la del corazón porque se crea sólo como resultado de una buena relación con Dios, mientras que los otros niveles de tranquilidad son proporcionados por factores externos como el sueño, la sexualidad, el yoga, etc. Allah ha dicho que Él ha hecho descender la tranquilidad a los corazones de los creyentes; tal y como envió Su Libro a Su Mensajero: » Él es Quien hizo descender el sosiego a los corazones de los creyentes para afianzar su creencia. Y a Allah pertenecen los ejércitos de los cielos y de la tierra. Allah es Conocedor, Sabio.” (Corán 48:4).

“Él es Quien hizo descender el sosiego a los corazones de los creyentes para afianzar su creencia. Y a Allah pertenecen los ejércitos de los cielos y de la tierra. Allah es Conocedor, Sabio.”

Según este versículo, la tranquilidad desciende de Dios; por lo tanto, tiene el espíritu divino y cuando desciende sobre un corazón, lo dominará un estado celestial y el hombre disfrutará de él infinitamente.

La esencia de la tranquilidad según el Corán

El Corán explica el concepto de tranquilidad en sesenta versos:

En primer lugar, considera que la tranquilidad obtenida en este mundo es irreal porque el espíritu del hombre es eterno y este mundo es efímero, y, por lo tanto, no coinciden:

“Aquéllos que no esperan encontrarse con Nosotros y se satisfacen con la vida de aquí, acallando su inquietud con ella; así como aquéllos a los que les tienen sin cuidado Nuestros signos; ésos tendrán como refugio el Fuego a causa de lo que adquirieron.” (Corán 10: 7-8)

إِنَّ ٱلَّذِینَ لَا یَرْجُونَ لِقَاءَنَا وَرَضُوا بِٱلْحَیَو ٱلدُّنْیَا وَٱطْمَأَنّوا َُا ٰةَّذِینَ ِهُم عَنْ ءَایَٰتوَٱلَا غَٰفِلُونَ أُولَٰئِکَ مَأْوَىٰهبِه بِمَا ُِن یَکْسِبُونَ

إِنَّ ٱلَّذِینَ لَا یَرۡجُونَ لِقَاۤءَنَا وَرَضُوا۟ بِٱلۡحَیَوٰةِ ٱلدُّنۡیَا وَٱطۡمَأَنُّوا۟ بِهَا

Dios nos revela que la única manera de tener paz mental es mediante la evocación de Allah:

“Los que creen y tranquilizan sus corazones por medio del recuerdo de Allah. ¿Pues no es acaso con el recuerdo de Allah con lo que se tranquilizan los corazones?” (Corán, 13:28)

الَّذِينَ آمَنُواْ وَتَطْمَئِنُّ قُلُوبُهُم بِذِكْرِ اللّهِ أَلاَ بِذِكْرِ اللّهِ تَطْمَئِنُّ الْقُلُوبُ

Pero, por supuesto, es necesario, en primer lugar, que los hombres comiencen a cambiar sus estados internos por sí mismos, como se expresa a continuación:

“Cierto que Allah no cambia lo que una gente tiene hasta que ellos no han cambiado lo que hay en sí mismos y cuando Allah quiere un mal para una gente, no hay forma de evitarlo y no tienen, fuera de Él, nadie que los proteja.” (Corán, 13:11)

اِنَّ اللّٰهَ لَا يُغَيِّرُ مَا بِقَوۡمٍ حَتّٰى يُغَيِّرُوۡا مَا بِاَنۡفُسِهِمۡ

Allah, en persona, se ha asegurado de enviar la tranquilidad a los corazones de los creyentes:

“Él es Quien hizo descender el sosiego a los corazones de los creyentes para afianzar su creencia.” (48:4)

هُوَ ٱلَّذِىٓ أَنزَلَ ٱلسَّكِينَةَ فِى قُلُوبِ ٱلۡمُؤۡمِنِينَ

Y, posteriormente, indica cómo la gente puede tener paz:

“Todo el que crea y sea recto, no tendrá nada que temer ni se entristecerá.” (6:48)

فَمَنۡ اٰمَنَ وَاَصۡلَحَ فَلَا خَوۡفٌ عَلَيۡهِمۡ وَلَا هُمۡ يَحۡزَنُوۡنَ

Cuando un hombre está en reposo, nunca sentirá miedo o tristeza:

“¿No es cierto que los amigos de Allah no tendrán que temer ni se entristecerán?” (Corán, 10:62)

اَلَاۤ اِنَّ اَوۡلِيَآءَ اللّٰهِ لَا خَوۡفٌ عَلَيۡهِمۡ وَلَا هُمۡ يَحۡزَنُوۡنَ

El creyente es prudente y tiene cuidado de controlarse cuando se encuentra en cualquier situación, sea rico o pobre.

Si el sentimiento de tranquilidad es creado por la confianza en Dios, será profundo y estable; por lo tanto, los corazones se tranquilizarán sólo evocando la verdadera fuente de tranquilidad.

El creyente puede sentir ansiedad a causa de una amenaza o una situación de fracaso, es algo normal.

Sin embargo, no hay que olvidar que Dios no asegura a los creyentes de sus ardides.

“¿Es que están a salvo de la astucia de Allah? Sólo la gente perdida se siente a salvo de la astucia de Allah.” (Corán, 7:99)

اَفَاَمِنُوۡا مَكۡرَ اللّٰهِ​ ۚ فَلَا يَاۡمَنُ مَكۡرَ اللّٰهِ اِلَّا الۡقَوۡمُ الۡخٰسِرُوۡنَ

Un hombre espera para el rezo en la mezquita de Jameh (Qazvin, Irán). Foto: Kamyar Adl.

Tranquilidad pura

La tranquilidad pura contiene muchas características:

La primera característica de la tranquilidad pura es que es limpia, y sin impurezas. Este tipo de tranquilidad sólo se encuentra en un manantial completamente puro. Todas las demás clases de tranquilidad no ofrecen el estado placentero que otorga la tranquilidad pura, porque su tranquilidad dura un tiempo limitado. Por el contrario, la tranquilidad de Dios (que es la verdadera fuente de tranquilidad) da una sensación de calma y tranquilidad placentera, que es necesaria para la eternidad.

“Y Allah hizo bajar Su sosiego sobre Su mensajero y los creyentes e hizo bajar ejércitos que no veíais” (Corán, 9:26)

أَنزَلَ ٱللَّهُ سَکِینَتَهُۥ عَلَىٰ رَسُولِهِۦ وَعَلَى ٱلْمُؤْمِنِینَ وَأَنزَلَ جُنُودًا لَّمْ تَرَوْهَا

El segundo carácter de la tranquilidad pura es su profundidad. El ser humano necesita una tranquilidad profunda y todos los demás niveles no pueden satisfacer sus necesidades.

“Los que creen y tranquilizan sus corazones por medio del recuerdo de Allah.” (Corán, 13:28)

أَلَا بِذِکْرِ ٱللَّهِ تَطْمَئِنُّ ٱلْقُلُوبُ

El tercer carácter de la tranquilidad pura es que es perpetua. La tranquilidad terrenal es temporal y pasajera, mientras que si la tranquilidad es divina otorga una tranquilidad eterna.

Traducción: FUNCI

* Todas las citas del Sagrado Corán proceden de la versión traducida:  El Sagrado Corán, traducción de Abdul Qader Mouheddine, editorial IIPH.

Referencias

Rachel Kaplan y Stephen Kaplan. The Experience of Nature. New York: Cambridge University Press, 1989.

Thomas R. Herzog y Patrick J. Bosley. “Tranquility and preference as affective qualities of natural environments.” Journal of Environmental Psychology, Vol. 12, núm. 2, junio 1992: 115-127.

Robert J. Pheasant, Mark N. Fisher, Greg R. Watts, David J. Whitaker y Kirill V. Horoshenkov. “The importance of auditory-visual interaction in the construction of ‘tranquil space’.” Journal of Environmental Psychology, 30(4), Diciembre 2010 :501-509.