El último sahabi vivo

Autor del artículo: FUNCI

Fecha de publicación del artículo: 04/11/2012

Año de la publicación: 2012

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El último compañero (sahabi) vivo, así le llaman a este árbol situado en el inhóspito desierto del Norte de Jordania. Bajo su sombra se sentó una caravana en dirección a Siria, en la que viajaba Muhammad, el futuro Profeta del Islam, acompañando a su tío Abu Talib, con tan sólo nueve años.

Cerca de allí se encontraba la celda de un cristiano, el monje Bahira, retirado en soledad. Cuando vio llegar la caravana, Bahira quedó impresionado al constatar que una pequeña nube se desplazaba de forma continua sobre la cabeza de algunos viajeros, protegiéndoles del sol abrasador. También se sorprendió al ver que las ramas del árbol se inclinaban sobre la caravana, que se sentó a descansar bajo su copa.

Prophet's tree copy

Bahira había leído en un manuscrito antiguo que se preparaba la llegada de un nuevo profeta, y él tenía la clara intuición de que lo conocería en vida. Aquellos pequeños milagros no podían sino confirmar su llegada. Entonces, preparó los víveres de que disponía e invitó a la caravana de los Quraish a compartirlos con él, convocando a “jóvenes y viejos, esclavos y libres”. Cuando la caravana se acercó hasta él, escudriñó los rostros uno a uno y no pudo detectar nada de las señales anunciadas en aquel manuscrito, así es que preguntó si no había quedado nadie bajo el árbol.

Se ha quedado un niño, Muhammad, le dijeron, invitándole de inmediato a compartir el almuerzo con el monje cristiano. Al verle, Bahira reconoció en su rostro los signos de la profecía y comenzó a hacerle preguntas que confirmaron su intuición, hasta conseguir ver en su espalda el sello de la profecía de la que hablaba el libro. Quedó maravillado y advirtió a Abu Talib de que a su sobrino le aguardaban grandes cosas, aunque también, grandes dificultades.

Hoy, 1.400 años después, el árbol bendito sigue solo, sin ningún otro ejemplar en kilómetros a la redonda.