El corpus epigráfico de la Alhambra

Desde 2002, un ambicioso proyecto busca traducir 10.000 inscripciones que adornan de piso a techo la ciudadela mora. Ya se encuentra un tercio del material disponible en un CD, con palabras sueltas, poemas y versos del Corán, y en el futuro podrá accederse por Internet.

Desde cada ranura, la Alhambra dice algo. Paredes, columnas y fuentes… todo en esta ciudadela mora tiene inscripciones árabes con decoraciones fabulosas que son difíciles de comprender incluso para quienes hablan esa lengua.

Pero investigadores españoles acaban de dar a conocer los primeros frutos de un ambicioso proyecto que busca traducir y catalogar las 10.000 inscripciones del lugar, desde palabras sueltas hasta poemas y versos del Corán . El objetivo es hacer que este pedazo hasta ahora impenetrable de la historia medieval esté al alcance de todos haciendo simplemente un click en una computadora .

«Es inconcebible que esto no se hubiera hecho antes», declaró el director de la investigación, Juan Castilla. La idea de descifrar y transcribir las inscripciones de esta joya de la arquitectura musulmana se remonta a la época de los reyes Fernando e Isabel, cuyas fuerzas recapturaron Granada en 1492, expulsaron a los sultanes que vivían con gran esplendor en el palacio rojizo del siglo XIV y pusieron fin a 800 años de dominación mora en buena parte de la Península Ibérica.

La corte española contrató inmediatamente literatos para traducir las inscripciones de la Alhambra y otros edificios de esta hermosa ciudad del sur del país. Pero los archivos de esa época se perdieron con el correr del tiempo y de allí en adelante se hicieron estudios que abordaron sólo ciertas categorías de inscripciones . El proyecto que encararon Castilla y otros dos expertos en el idioma árabe en el 2002 es mucho más abarcador.

La frase más repetida (cientos de veces) es una oración considerada el lema de la dinastía Nazarí, que dice «no hay otro vencedor que Alá «.

Algunas inscripciones apenas son hoy ilegibles, porque se deterioraron con el tiempo. Si un terremoto afectase la ciudad turística más visitada de España (2,2 millones de personas al año), la pérdida sería monumental , según Castilla.

«Teníamos que poder decir que en el siglo XXI, esto es lo que había y esto es lo que decía», indicó el especialista mientras dirigía un recorrido de tres horas por la Alhambra.

Como ilustraciones

Castilla señaló inscripciones en todos los rincones imaginables del complejo, que iban del piso al techo y nuevamente hacia abajo, o sobre las columnas, o en los bordes de las fuentes. Algunas son tan complejas que parecen ilustraciones.

Por ahora, un tercio de las inscripciones están disponibles en un CD interactivo que ofrece traducciones al español y abundante información. Cuando se haya completado el proyecto en el 2011, se ofrecería parte del material en la internet.

 

Castilla, quien trabaja para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y aprendió árabe cuando vivió en Irak y Egipto, dijo que es muy difícil comprender las inscripciones incluso para las personas cuya lengua materna es el árabe, en parte porque a menudo se usa la antigua caligrafía llamada cúfica.

Mansour al Marzouqui, un turista de 16 años de los Emiratos Arabes Unidos, dijo que descifrar las  inscripciones es complicado, pero no imposible. «Uno no lo puede hacer de una sola vez. Debe analizar bien lo que ve», señaló.

Durante siglos se pensó que la mayoría de las inscripciones eran reproducciones de versos coránicos o de poesías . Pero, a juzgar por lo visto hasta ahora en el Palacio de Comares, eso representa menos del 10% de las inscripciones , dijo Castilla.

De hecho, la frase más repetida (cientos de veces) es una oración considerada el lema de la dinastía Nazarí, que dice «no hay otro vencedor que Alá «.

Aparece en pequeños escudos, dentro de estrellas de ocho puntas y en una cantidad de lugares. En el Palacio de Comares, basta mirar en cualquier dirección para encontrarse con esa inscripción.

Una de las razones por las que hay tantos escritos es que los sultanes de la Alhambra querían dejar testimonios de su presencia allí, indicó Castilla.

Las inscripciones sirven asimismo para manifestar la devoción por Alá y para decorar el lugar. Es de notar que los musulmanes no ven bien los dibujos de figuras humanas.

También hay palabras sueltas como » felicidad » y » bendición «. Se supone que así se pedía esas gracias a Alá, para esa sala o para el sultán.

En lo que respecta a la poesía, hay desde versos sueltos hasta poemas largos, de hasta 25 metros, que se extienden por las cuatro paredes de una sala, como uno que celebra la circuncisión de un hijo del sultán .

Un poema recorre una pared, el techo y luego la pared del frente en una habitación pequeña, del tipo de las usaban los moros para colocar jarras de agua con pétalos de rosa, que servían de incienso. Este poema compara la imagen de la jarra cuando se sirve agua con un musulmán inclinado durante sus oraciones.

Castilla cree que los poemas en sí no son tan atractivos como su ornamentada presentación.

«Cuando uno camina por el lugar, pareciera que está abriendo un libro de poesías y volteando las páginas «, expresó. Daniel Woolls.

Fuente: lanacion.com