«Cirugía» del siglo XXI para una ermita del siglo XIII

Autor del artículo: Marta R. Domingo

Fecha de publicación del artículo: 06/03/2019

Año de la publicación: 2019

El arzobispado de Madrid ha anunciado el próximo inicio de las obras de rehabilitación de la ermita de Santa María la Antigua, financiadas por el Ayuntamiento de Madrid en tanto Bien de Interés Cultural. Esta ermita, uno de los únicos cuatro monumentos de estilo mudéjar existentes en la ciudad, fue el escenario de los milagros atribuidos a San Isidro, patrón de Madrid y cuya existencia se remonta a los últimos años del periodo andalusí de la ciudad.

Las corrientes subterráneas que nutren el pozo donde se cuenta que tuvieron lugar dos de los milagros que se le atribuyen a San Isidro son las causantes de los males que padece la ermita de Santa María la Antigua, situada frente al solar donde se levantó la vieja prisión de Carabanchel. El desplome paulatino del muro sur del templo, protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), dibuja desde hace décadas grietas que crecen como las raíces de los árboles por las paredes de la nave interior. Para atajar los problemas estructurales y las patologías que provoca el líquido con el que el patrón de Madrid obró hechos inexplicables, el Arzobispado, quien tiene la titularidad de la ermita, pondrá en marcha esta primavera una rehabilitación integral que aplicará técnicas del siglo XXI sin alterar el aspecto original de la que es la iglesia más vetusta de la región.

Tras subsanar los daños que detectó el Ayuntamiento en una Inspección Técnica de Edificios(ITE) realizada en octubre de 2017 en el cementerio anexo, el Arzobispado emprenderá ahora las mejoras en la ermita. Tan solo basta cruzar el umbral de este templo del siglo XIII para notar una fuerte presencia de humedad en el ambiente. «Se me funden las bombillas cada dos por tres», comenta a este diario Alberto Jerónimo, el párroco de la que es la única iglesia románico-mudéjar de la región.

Las corrientes subterráneas que nutren el pozo donde se cuenta que tuvieron lugar dos de los milagros que se le atribuyen a San Isidro son las causantes de los males que padece la ermita de Santa María la Antigua.

El convenio suscrito con la Comunidad de Madrid otorga unos 2 millones de euros anuales para todas las «actuaciones de restauración y conservación de diversos bienes muebles e inmuebles» del Arzobispado de Madrid. Con ese fondo se financiará la reforma del templo, como obliga la normativa al tratarse de un BIC.

El proyecto, firmado por el arquitecto José Santos Torres y al que ha tenido acceso ABC, ya ha sido validado por la Comisión Local de Patrimonio y el contrato de obras está a punto de ser licitado. Los trabajos durarán cinco meses, tiempo durante el cual estará cerrado el templo. Con ellos se pretende solucionar el problema de las filtraciones de agua que no resolvieron las últimas actuaciones, realizadas en el año 2000.

Tres mejoras

Tras un estudio geométrico con inclinómetros, en el que se midieron con láser las distancias y los ángulos, se detectó que la zona central del muro sur tenía una inclinación de siete grados con respecto a la vertical. Para resolver el problema estructural, el proyecto contempla tres mejoras: el refuerzo del muro sur y el ábside a través de una profunda cimentación de la que ahora carece; la instalación de tirantes de acero que atraviesen la nave de norte a sur para «contener el muro y sujetarlo hacia dentro»; y la colocación de un sistema de tejidos que, a modo de malla, den mayor resistencia a los muros dañados.

«La humedad disgrega el ladrillo y el mortero. La intervención se basa en la consolidación de la estructura del muro sur, que está cediendo. En el año 2000 se hizo un cosido, se cambió la cubierta, pero el terreno no es firme por los lavados que se han producido y el muro sigue cediendo», indica a ABC el director del departamento de obras del Arzobispado, Roberto Herrero.

Con el objetivo de resolver las filtraciones y las humedades, se ejecutará un sistema de drenaje por todo el perímetro de la iglesia para «evacuar el agua de las precipitaciones y de escorrentía» de la superficie y evitar así que afecte a los cimientos. También se repondrá el pavimento, ya que el actual no transpira y, por tanto, el agua «huye» hacia las paredes. Para lograrlo, se va a instalar una cámara en los cimientos, que va a permitir que el suelo se airee y se elimine la humedad. Además, en el exterior se colocará una «banda de 50 centímetros de pavimento drenante que permita la evaporación del agua superficial que procede de la lluvia». Para erradicar la humedad del ambiente, también se abrirán cuatro huecos de ventilación en el tejado, que se impermeabilizará, y en el que se colocará una teja especial de ventilación.

Por último, el tercer eje de la intervención tiene que ver con la limpieza y conservación de las cubiertas y las paredes interiores. Además de repintar las paredes para dar uniformidad, se repondrá el mortero de cal en los muros de manpostería para ajustarlo al original y se aumentará el vuelo de las cornisas.

«Dignificar» el entorno

A las dolencias ocasionadas por la fuerza de naturaleza hay que añadir otras de origen humano: el vandalismo machaca sin ningún tipo de pudor la fachada del templo. La iglesia resiste aislada entre cementerio y el descampado que dejó la antigua prisión que conecta con el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) a través de una vía pecuaria sin asfaltar.

«Pusimos cadenas para evitar que se aparque cerca del ábside y no se dañen los ladrillos, y las han quitado, las rompen siempre», lamenta el párroco, mientras señala los vidrios rotos de varias litronas y un preservativo en el suelo. «Mi obligación es conservar las fachadas, pero, por más que las limpiamos, siempre vuelven a pintarrajearlas, ya no sabemos qué hacer», se queja Jerónimo.

«Nos gustaría que se dignifique un poco el entorno, que se dote de viales públicos, de un alumbrado mejor, de señalización. El monumento lo cuidamos, pero si quieren cuidar el entorno es el momento de que el Ayuntamiento se implique»

Un proyecto de 2005 del área de Urbanismo contemplaba el asfaltado de la zona y construcción de una rotonda y aceras, algo que recoge sus demandas. «Nos gustaría que se dignifique un poco el entorno, que se dote de viales públicos, de un alumbrado mejor, de señalización. El monumento lo cuidamos, pero si quieren cuidar el entorno es el momento de que el Ayuntamiento se implique», reclama Herrero, que no quiere que el plan siga olvidado en los cajones de la administración para que el templo siga en pie otros mil años más.

Fuente: ABC