Un viaje gastronómio por Jordania

La gastronomía de Jordania, sencilla pero sabrosa, contrasta con los sabores de las mesas occidentales. Como buena variante de la cocina mediterránea oriental, está basada en productos como legumbres, verdura, fruta y carne de pollo o cordero, así como cereales, queso, yogur y frutos secos.

El ‘khubez’ es el pan jordano, alimento básico en el país y parte principal de la dieta tradicional. Existe una enorme variedad de texturas y sabores de este tipo de pan, dependiendo de la forma en que se cueza, aunque lo más frecuente es encontrarlo redondo y plano. Si además está recubierto de semillas de sésamo, su nombre es ‘ka’ik’. Como aperitivo, destaca el ‘mazzeh’, una mezcla típica de aperitivos, o “tapas” jordanas, que normalmente se toman antes de la comida principal o que pueden constituir una comida por sí solos. El ‘hummus’, hecho con garbanzos cocinados a modo de puré y servido con ‘tahineh’ (pasta de semillas de sésamo), ajo y limón, también es un plato común, al igual que ‘baba ghanouj’, un aperitivo hecho con puré de berenjenas y ‘tahineh’.

La gastronomía de Jordania, sencilla pero sabrosa, contrasta con los sabores de las mesas occidentales. Como buena variante de la cocina mediterránea oriental, está basada en productos como legumbres, verdura, fruta y carne de pollo o cordero, así como cereales, queso, yogur y frutos secos.

Con las habas, las expertas manos jordanas preparan ‘fol’, una crema que también lleva ajo y limón, cuyo sabor puede competir con el del ‘kubbeh’, lo más parecido a unas albóndigas fritas hechas de carne y trigo con carne picada y cebolla, o con ‘manaqeesh’, un aperitivo de pan caliente bañado con aceite de oliva y cubierto de tomillo.

Joven beduina

Entre los platos principales, sobre la mesa jordana se puede encontrar ‘mansaf’, un plato nacional cuya preparación procede de la tradicional gastronomía beduina y que se sirve siempre en las celebraciones especiales. Es un plato de cordero sazonado con hierbas aromáticas que en ocasiones pueden a ser picantes, y que se cocina con yogur seco. Se sirve en un plato grande con una guarnición de arroz, almendras y piñones. Continuando con las recetas de carne, en el menú hachemita no faltará el ‘kebab’, preparado con cordero con especias cocinado en una brocheta sobre carbón, o ‘jaaj mashwee’, una especie de pollo asado que se acompaña de pan, ensalada y hummus.

Dulces y hortalizas

El estofado es otra de las variantes de la cocina. El ‘Fasoliyeh’ es un estofado de habichuelas con una base de tomate y servido con arroz, mientras que ‘bazelleh’ está hecho con guisantes con una base de tomate y acompañado igualmente de arroz. Los que prefieran verduras pueden degustar la ‘mlukhiyyeh’, muy parecida a las espinacas, que se cocina en forma de sopa con pollo o ternera y se sirve con arroz. Las ‘mahshi’, son verduras estofadas con arroz y carne. Las hojas de parra también tienen su sitio en los menús jordanos, bajo la denominación ‘waraq dawaalee’, cocinadas al vapor con arroz y carne. Incluso el pescado tiene su lugar en la gastronomía jordana. La receta de la ‘sadiya’ se sazona con limón.

Los postres son otra de las bazas de la mesa hachemita. Sus nombres son infinitos: ‘halwyat’ se llama a los dulces, en general; ‘baqlaweh’, a la masa de hojaldre rellena de nueces y bañada en miel; ‘knafeh’ son los cereales con queso de cabra cocinado con almíbar; ‘mushabbak’, la masa en forma de lazo cubierta con miel; los pastelitos cubiertos con agua de rosas se denominan ‘zalabiyyeh’; ‘kalawat al-jibneh’ es un delicioso pastelito suave relleno con crema de queso y cubierto por almíbar y helado… Y así hasta llegar al ‘mahlabiyyeh’, como se conoce el pudding de leche, y al helado jordano, que recibe el nombre ‘booza’.

Este repertorio gastronómico se puede acompañar de té, una bebida muy popular en Jordania, que se sirve con hierbas como la hierbabuena, principalmente en el desayuno y después de las comidas. El café árabe también goza de gran popularidad en el país, sobre todo entre los beduinos, ya que entre sus costumbres se encuentra el ofrecer al visitante el café hervido con ‘hal’ (cardamomo) y servido en pequeñas tazas. Para después de las comidas pesadas se sirve con leche y elaborado con agua anarajada de flor.