La alfarería popular de Marruecos

Autor del artículo: Inés Eléxpuru

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Terres des Femmes es una asociación con sede en Marruecos, cuyo fin es la salvaguarda de la rica alfarería rural femenina del Norte de Marruecos. Una cerámica que mantiene técnicas desaparecidas en Europa, que por su arcaísmo y la precariedad del modo de vida de algunas de las mujeres que la producen, podría estar en vías de desaparición. Por ello, nos ha parecido importante apoyar a los miembros de esta asociación de carácter desinteresado y divulgar su trabajo.

Para ilustrar este texto de introducción, hemos elegido las expresivas imágenes de la fotógrafa brasileña colaboradora de la FUNCI, Lucinda Simas Magalhaes.

Una alfarería arcaica e ingenua

Piezas no ornamentadasLa cerámica rural femenina del Norte de Marruecos es atractiva por su autenticidad y su ingenuidad, pero sobre todo porque es un testimonio vivo de la Historia antigua del país vecino.

La finalidad de la asociación Terres des Femmes es preservar este patrimonio y ayudar a las mujeres alfareras en sus aldeas de montaña, de difícil acceso, con el fin de darlas a conocer y de estimular su producción mediante un precio justo, así como buscando nuevas salidas a su producción.

Progresivamente, Terres des Femmes, intenta responder a sus necesidades. A modo de ejemplo, les enseña cosas tan básicas como utilizar un metro, o llevar un cuaderno de encargos y de facturas. También organiza cursos de alfabetización por encargo.

La tienda de exposición de esta asociación, que solamente funciona a través de sus miembros, todos voluntarios, en el complejo de los ceramistas de Oulja-Sale (junto a Rabat), acoge a un número cada vez mayor de visitantes.

¡No dudéis, si estáis en Marruecos, de ir a su encuentro!  Al adquirir una pieza  cerámica, estaréis ayudando a la supervivencia de las mujeres alfareras del Marruecos rural, y a salvaguardar de un saber único, amenazado con desaparecer.

La cerámica femenina marroquí en la Historia

Cargando una monturaLa primera herramienta del ser humano fue la mano. Era la encargada de fabricar todo lo que la vida cotidiana exigía. Es así como la cerámica nos retrotrae a nuestros orígenes. Nos proporciona indicaciones sobre el modo de vida, las ocupaciones, las actividades, las costumbres, las creencias y los intercambios comerciales de nuestros ancestros.

Los especialistas han descubierto que la cerámica tiene orígenes milenarios, 6.000 a 9.000 años a. C. Las piezas más antiguas descubiertas en Marruecos, expuestas en el Museo de Rabat, datan de 3.800 a. C. Son cerámicas neolíticas de Rouazi – Sjirat.

Actualmente, los alfareros y alfareras siguen realizando esta forma de alfarería rústica, arcaica y funcional, pero de una pureza de formas tal, que los propios ceramistas contemporáneos las emulan en cierto sentido.

En Europa, esta cerámica levantada sin torno ha desaparecido desde el siglo XVI, a excepción de las Islas Canarias, donde existen todavía talleres femeninos que la producen, aunque está en vías de desaparición.

Campesinos del Norte de MarruecosDebido a su morfología y ornamentación, se trata de una forma de arte milenario, rico en enseñanzas y testimonios. Aún conserva motivos protohistóricos, cuyo significado se ha olvidado sin duda, pero que la memoria colectiva ha sabido mantener vivos. Esta alfarería se utiliza en los pueblos, y los excedentes son vendidos en los zocos. Sin embargo, la invasión del plástico y el aluminio en la vida cotidiana tiende a hacerla desaparecer.

Para preservar este patrimonio, es conveniente darlo a conocer y estimular su producción, buscando nuevos usos y aplicaciones.

La alfarería rural femenina en el Norte de Marruecos es específica de regiones rurales y montañosas, en las que la pertenencia a una tribu se mantiene fuertemente en la memoria cultural de las alfareras.

Hacia el zocoLas dificultades propias del medio hacen de estas comunidades entidades muy específicas y algo cerradas, que mantienen su cultura, sus costumbres y su poesía. Son integrantes y protectoras, pero castradoras en lo que se refiere a la innovación y la iniciativa individual.

Esta cerámica es entrañable por su autenticidad. Las mujeres modelan la arcilla a mano, levantan colombines sobre un fondo plano, decoran las piezas con un pincel rudimentario y las cuecen en un hoyo excavado en tierra, o bien en un horno construido con arcilla. Los hombres alfareros, siendo en un momento determinado poco apreciados, cedieron este oficio a las mujeres y se encargaron de llevar a vender las piezas a los zocos o a lo largo de las carreteras.

Los especialistas han descubierto que la cerámica tiene orígenes milenarios, 6.000 a 9.000 años a. C. Las piezas más antiguas descubiertas en Marruecos, expuestas en el Museo de Rabat, datan de 3.800 a. C. Son cerámicas neolíticas de Rouazi – Sjirat.

Son piezas funcionales, de una extrema simplicidad, radiantes en sus colores naturales. Sus formas se asemejan curiosamente a las que proceden de la producción griega, fenicia y cartaginense. Algunas están decoradas, otras, no.

La cerámica decorada

Las decoraciones se realizan a base de materiales vegetales (lentisco o algarrobo), minerales (manganeso), y tierra de colores (engobe): blanca, ocre, roja y castaño oscuro.

Alfarera en el horno

Los motivos son geométricos o estilizados. Se trata de alteraciones de dibujos figurativos que se han esquematizado gradualmente: cruces, triángulos, rombos, curvas, cuadrados mágicos, círculos cósmicos, líneas partidas… Estos motivos simbolizan la tierra, el fuego, el aire, los vegetales y los animales con connotaciones reptantes o acuáticas. También, contiene signos que hacen alusión a la fertilidad y la sexualidad. Entre todos estos motivos, una sencilla silueta estilizada de un personaje con los brazos en cruz, inclinado sobre una especie de galera fenicia, nos retrotrae al periplo de Hannon en el 450 a. C.

Los motivos son geométricos o estilizados. Se trata de alteraciones de dibujos figurativos que se han esquematizado gradualmente: cruces, triángulos, rombos, curvas, cuadrados mágicos, círculos cósmicos, líneas partidas

Con estos motivos tradicionales, las alfareras perpetúan una época antigua que ignoran. Es el caso, por ejemplo, del pequeño “hallab” con barca de los Beni Uriaguel y de los Gesnaya (Al Hoceima).

La cerámica sin ornamentación

Vendida a precios irrisorios a lo largo de las carreteras, merece también nuestra atención. Las artesanas que la trabajan frente al umbral de sus cadas, lo hacen a la perfección. Sus piezas podrían equipar toda una cocina: ánforas, jarras, jarrones de leche, lebrillos, escudillas, ensaladeras, marmitas de todos los tamaños…

Están levantados a mano siguiendo la técnica de los colombines, alisadas con la ayuda de un callao, o bien un trozo de madera o de cuero. Hasta la más pequeña de las piezas está perfectamente modelada, es simétrica, al tiempo que guarda la marca de las cosas “hechas a mano”. Además, aguanta tanto los detergentes como el calor de hornos y microondas, como sucede con la vajilla de los Beni Said (Oued Lau).

Tienda Terre des Femmes:

Complejo de los alfareros Oulja – Salé (Junto a Rabat)

Teléfono: 00 212 (0) 68 59 51 80

E-mail : terresdesfemmes@yahoo.fr