INFORMACIÓN GENERAL
Localización:
Cáceres, Extremadura, Romangordo
Categoría/s:
Poblado [Civil].
Materiales y técnicas:
Materiales: pizarras, caliza dolomítica y cantos rodados; barro, mortero de cal y arena. Granito y mármol procedentes de spolia.
Técnicas: aparejo de lajas y mampostería de pizarra en hiladas ordinarias y trabadas con mortero; encofrado de tapial.
Dimensiones:
2 hectáreas intramuros
Cronología:
ss. IX-XII
Estado de conservación:
Medio
Descripción:
El yacimiento arqueológico de Albalat, o Majāḍat al-Balāṭ, se corresponde con uno de los conjuntos fortificados de época islámica más importantes documentados en el medio rural de la provincia de Cáceres. Se trata de un pequeño asentamiento fortificado cuya ocupación va desde el siglo IX hasta mediados del XII, momento en que sufrió una destrucción violenta al final del periodo almorávide (según datos estratigráficos, materiales, numismáticos y dataciones de Carbono 14). Algunos testimonios evidencian reocupaciones puntuales sobre los escombros, cuando el lugar ya no constituía un verdadero poblado. Gracias a los estudios realizados, se ha podido conocer su relevancia en el contexto extremeño, pues fue un asentamiento fronterizo en la marca inferior de al-Ándalus.
Albalat se encontraba en un punto estratégico, controlando uno de los principales vados del curso medio del río Tajo que daba paso hacia la penillanura de Cáceres-Trujillo y permitía el acceso a la vega del Guadiana (Gilotte y Cáceres, 2017). Para su defensa, contaba con un amplio recinto amurallado flanqueado con una docena de contrafuertes que encerraban una superficie de 2 hectáreas. En sus murallas se observan múltiples reparaciones y reformas, evidencia de un uso prolongado. Además, se diferencian tres fases constructivas, todas ellas orientadas en reforzar las estructuras defensivas, lo que pone de manifiesto la importancia estratégica del enclave (Gilotte y Cáceres, 2017).
Al oeste, en la zona extramuros, se halla la necrópolis o maqbara. Esta área funeraria se sitúa en la confluencia del Tajo y el arroyo de la Garganta de la Canaleja, por lo que gran parte de ella quedó sumergida bajo las aguas del embalse de Torrejón-Tajo que cubren hoy los cauces originales. Aunque pudo localizarse gracias a los descensos del nivel de agua, nunca pudo excavarse y ha sufrido deterioros a causa de estas fluctuaciones y de expolios. Del mismo modo, con los descensos del agua pudieron documentarse en 2008 un arrabal y un baño o ḥammām, este último excavado en 2009.
Dentro del recinto fortificado, las intervenciones arqueológicas han proporcionado datos de la trama urbana del poblado (Gilotte y Cáceres, 2025). Las estructuras documentadas son, mayoritariamente, de carácter doméstico: casas más o menos complejas que contaban, a veces, con redes de saneamiento y pozos negros. Además, se ha dado el hallazgo de tres talleres metalúrgicos agrupados en la zona norte, así como un taller de materia dura animal (hueso, cuerna) y también un horno y estancias de un único ambiente que pudieron servir de almacenes en la zona sureste, lo que sugiere la presencia de varios focos dedicados a la producción artesanal y comercial.
Respecto a las viviendas, muchas de estas poseen una ordenación espacial que responde a un modelo ampliamente difundido en al-Ándalus desde el siglo X: contaban con un zaguán que daba acceso a un patio (que no era visible desde el exterior gracias al recodo del zaguán), la letrina y las estancias. La cocina solía contar con un hogar de ladrillo empotrado en el suelo. Gilotte (2020) señala como ejemplo de esta estructura la casa C-1, que ocupa una parcela de unos 100 m2 y en la que se han identificado espacios cubiertos especializados como el zaguán, la letrina, la cocina y la sala principal (Carmona, 2017). Muchas otras viviendas presentan plantas menos canónicas; algunas de ellas con dimensiones más reducidas, mientras que otras, de mayor extensión, sobresalen por sus detalles arquitectónicos y por el hallazgo de ajuares que evidencian el estatus de quienes las habitaron. Entre ellas destaca un gran edificio (C12bis) que presenta una planimetría bastante singular y compleja (Gilotte et. al., 2023). Consta de un doble acceso: el primero, desde el sur, conduce al patio interior, de carácter privado y alrededor del cual se distribuyen varias estancias, entre ellas una cocina donde se ha hallado un ajuar cerámico en parte in situ y la estancia principal. El segundo acceso se sitúa al norte y se realiza a través de un amplio patio que da paso a una habitación (probablemente utilizada como almacén) y que actúa como espacio de tránsito entre ambos patios.
De forma general, las excavaciones han permitido recuperar numerosos artefactos de todo tipo, materiales y funciones, así como una gran cantidad de recipientes cerámicos, procedentes principalmente de los niveles de destrucción que sufrieron a mediados del siglo XII las construcciones (Cáceres y Gilotte, 2021; Cáceres et al., 2016; Gilotte y Cáceres, 2017). Otra singularidad de Albalat es la presencia de numerosos grafitos incisos en muchos suelos enlosados de los patios de las viviendas, realizados por sus propios ocupantes. Parte de ellos remite a motivos asociados con la protección, mientras que otros corresponden a tableros de juego, como los alquerques de nueve (Buttard, 2023).
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